HISTORIA

NUESTRA HISTORIA

Nuestra Historia

Después de un culto dominical, en el mes de marzo de 1986, durante la comida, le comenté a Karen que no me sorprendería que el Señor un día nos llevara a México; estaba muy contento y animado porque estaba creciendo el grupo de hermanos hispanos, a quienes les predicaba cada domingo. En ese tiempo estábamos sirviendo con el pastor Keith Gómez en la Iglesia Bíblica Bautista de Northwest en Prospect Heights, Illinois.

El próximo martes el misionero Duane Shindale me llamó por teléfono, para invitarme al quinto aniversario de la iglesia que había comenzado en Cuernavaca, Morelos. En mayo fui a Cuernavaca y mi corazón se movió al ver la obra de Dios y al escuchar el testimonio de la salvación de docenas de personas que se habían convertido del catolicismo a la fe en Cristo.

En junio de 1988, en un compañerismo de pastores en Bourbonnais, Illinois, le rogué al Señor que me hablara y me confirmara su voluntad. Les Frazier fue el predicador invitado. Antes de predicar presentó un video de la gran necesidad que había en las ciudades grandes del mundo y cuando comenzó a hablar de la Ciudad de México, Dios quebrantó mi corazón.

Esa noche entregué mi vida y a mi familia al Señor para ser misioneros en México, y unos días después me confirmó el Señor que nos quería en la ciudad de San Luis Potosí. Comenzamos a visitar iglesias en el mes de noviembre de 1988, para juntar sostén económico para hacer la obra de Dios en México. Mi querida Karen y mis tres hijos pequeños, viajamos por once meses, presentando nuestro ministerio en 89 congregaciones en 40 diferentes estados. El Señor nos cuidó y suplió lo necesario para finalmente salir al campo misionero en los primeros días del mes de octubre de 1989. Fue precioso ver la mano del Señor confirmando que nos quería en México. Pensé “hay mucho pueblo en San Luis Potosí que necesita el evangelio y el Señor ya nos quiere ahí”.

Cuando llegamos a San Luis Potosí, mi tía Raquel Ramos nos recibió en su casa, durante ese tiempo elaboré la Constitución de la iglesia, también redacté las convicciones bíblicas, las normas de conducta y los estándares que iba enseñar e implementar como prácticas de comportamiento cristiano, en esos días el Señor puso este pensamiento en mi corazón: “lo que no sea bien fundado en la Palabra de Dios, un día será lo que destruya la iglesia”. Mi visión era pastorear una iglesia fuerte, ganadora de almas, que impactara al mundo con el evangelio.

Estaré siempre agradecido con la familia Ramos Salazar; mi tío Roberto Ramos y mi tía Olga Salazar, sus cuatro hijos, porque ellos abrieron las puertas de su casa, ubicada en la colonia Maestros Ilustres, para comenzar nuestra iglesia. Dos semanas antes del comienzo oficial, ya habíamos tenido varios cultos y estudios, escogí el 12 de diciembre para la apertura de la iglesia, gracias al Señor ese día llegaron 77 personas a escuchar la Palabra de Dios, les compartí las razones de haber comenzado una iglesia nueva y prediqué un mensaje de salvación, diecisiete personas recibieron a Cristo como su Salvador.

Tres meses después de haber comenzado hicimos la primer conferencia de misiones, aunque en ese tiempo solo asistían como 35 personas, les enseñé de nuestra responsabilidad de alcanzar el mundo con el evangelio comenzando desde San Luis Potosí, después de esa conferencia comenzamos a apoyar a cinco misioneros. Desde esa día la iglesia ha tenido conferencias de misiones cada año, excepto en el 2013, año en que murió nuestro hijo Aaron. En el año 2018, 1100 hermanos participaron en la ofrenda promesa de fe y ha sido de gran gozo ver como Dios ha bendecido esta preciosa congregación, a causa de su corazón para apoyar la obra misionera.

En marzo de 1990, recibí una llamada telefónica de mi tía Aída informándome de la muerte del esposo de mi prima Rebeca, que vivía en Río Verde. En seguida salí para ver a mi tía Noemí y a mi prima quien había quedado viuda de 23 años con dos preciosos hijos. Tuve el gozo de predicar varias veces y unas quince personas recibieron a Cristo. Al salir de la casa de mis tíos, para regresarme a San Luis Potosí, mi tía Noemí me dijo lo siguiente, “Luisito, ¿vas a regresar a darnos más Palabra de Dios o ya no vas a volver?” Pensé, “Tengo tres meses que acabo de iniciar la obra en San Luis, ¿cómo puedo hacerlo?” pero vi en sus ojos un deseo muy grande de que regresara, y le dije que volvería en dos semanas. Así se comenzó la Iglesia Bíblica Bautista de Río Verde, esta preciosa congregación ganadora de almas que hoy en día goza de una membresía de unas trescientas personas y que ha plantado otras iglesias en la Zona Media del estado potosino.

Hasta mediados de 1990 tuvimos cultos en la casa de mis tíos y luego rentamos una casa a una cuadra de donde nos congregábamos en la calle Ciencias número 120, allí celebramos nuestro primer aniversario; asistieron más de doscientas personas. Recuerdo que tuvimos que quitar las ventanas de la sala para que la gente que estaba en el patio pudiera escuchar el mensaje de salvación.

Dos meses después de comenzar la Iglesia en Río Verde, recibí una llamada telefónica del misionero Noé Carrillo, me contó de cómo había comenzado una obra en la casa de su mamá, que se encontraba en el entronque del Huizache y que se estaban congregando unas veinte personas, de igual manera me compartió su llamamiento al estado de Chiapas para alcanzar a los indígenas lacandones, por ello me pidió hacerme cargo de la obra del Huizache, para él poder irse a la selva Lacandona, honestamente no titubeé; tenía la seguridad y la paz de que el Señor quería que así se hiciera. Durante ese año, todos los jueves viajaba a Río Verde y todos los domingos a las 6:30 am manejaba una hora al Huizache, me regresaba a San Luis para comenzar nuestro culto a las 11:00 am.

Mientras conducía a estos lugares para ganar almas y tener cultos, mi petición delante del Señor era que nos diera obreros para ayudarme y para que en el futuro pudiéramos comenzar más iglesias en todo el Estado. A inicios de 1991 comencé a dar clases los sábados y los miércoles a los miembros de la iglesia, que tenían interés en servir al Señor como maestros de escuela dominical y a varones que deseaban aprender cómo predicar. Inicié con enseñanzas de temas prácticos y luego incluí temas doctrinales y ministeriales, el propósito era instruir a los hermanos para hacer la obra del ministerio, para enviarlos a Río Verde y Huizache, para mediados de ese año varios varones empezaron a ir y a hacerse cargo de esos cultos, ellos fueron de gran ayuda porque el trabajo había aumentado, dado que nuestra iglesia tenía una asistencia dominical de más de doscientas personas. Continué dando clases a miembros de la iglesia, tres años más adelante se abrieron los dormitorios porque doce jóvenes de otras misiones que habíamos comenzado habían sido llamados a servir al Señor e ingresaron a nuestro Instituto Bíblico. El siguiente año llegaron 33 estudiantes de iglesias de otros estados, desde entonces al Colegio han ingresado más de 1400 alumnos de todo el país y de otras 11 naciones, de los cuales han graduado más de 700, mismos que están sirviendo a Dios en todo México y en aproximadamente 31 países alrededor del mundo.

Tuvimos que salir de la casa de la calle Ciencias porque ya no cabíamos, el Señor nos guió a un local, a una cuadra del parque de Morales. El lugar estaba bastante amplio y pensé que íbamos tardar mucho tiempo para llenarlo, de hecho, por la gracia de Dios, en seis meses logramos llenar el local.

Invité a mi amigo Kevin Wynne, pastor de la Iglesia Bautista Monte Sion, de la Ciudad de México, a una conferencia para que enseñara a nuestra aún tierna iglesia a ganar almas, el trajo a unas diez hermanos y por una semana ellos salieron a ganar almas con nosotros, recuerdo que fue de gran bendición porque a partir de esa conferencia comenzamos dos rutas de camiones, la primera fue Morales y la segunda B. Anaya.

Después de un año en el local de la calle Nereo Rodríguez Barragán, ya no había lugar para sentar a más personas, la familia Cavazos Hernández ofreció una sección de la bodega donde tenían una carpintería, para congregarnos ahí, a mediados de 1992 nos mudamos a la calle Genaro Godina casi esquina con Mariano Jiménez, se levantaron muros de bloque y madera, para poder acondicionar el lugar para tener allí los cultos. El Señor bendijo mucho a la iglesia, durante esos primeros meses, cada servicio había visitantes, gente salva y bautizada, familias enteras se convertían a Cristo y se congregaban ¡El Señor fue tan bueno en hacer mucho más de lo que pensé posible! ¡A Él sea la gloria!

Como la membresía crecía, también las ofrendas aumentaban, por ese motivo comencé a orar para que la iglesia pudiera tomar la responsabilidad de sostener económicamente a mi familia, aunque no quería ser carga entendía que era bíblicamente correcto. Cuando llegamos a San Luis Potosí, recibimos sostén financiero de unas treinta iglesias de Estados Unidos de América y siempre tuvimos lo suficiente para nuestras necesidades. Aunque no fue fácil, después de varios meses de orar tuve una junta con la congregación, les mostré lo que la Biblia enseñaba sobre el cuidado del pastor, informé nuestros gastos mensuales y les pedí que tomaran la responsabilidad de sostenernos; unánimes y con mucho gozo los hermanos votaron a favor y por todos estos años nuestra amada iglesia generosamente nos ha cuidado. Después le escribí a todas las iglesias que nos enviaban sostén y les notifiqué de la decisión de los hermanos, les di las gracias por habernos ayudado a establecer esta obra en San Luis Potosí.

En 1993 estuve orando que el Señor proveyera un terreno para nuestra iglesia, por meses, diferentes personas me mostraron varios terrenos en toda la ciudad; un día íbamos en camino a ver una propiedad por la zona de la Florida, y el conductor tomó el periférico poniente y mientras conducía hizo el comentario que estaban vendiendo terrenos en la colonia Garita de Jalisco, con su dedo los señaló; cuando los vi tuve el sentir de que allí estaba el terreno que Dios tenía para nuestra iglesia. El día siguiente hice contacto con el dueño y me mostró el último terreno el cual no se había vendido por tener dimensiones irregulares, mi tío Roberto y yo oramos y pensamos en traer algunos hermanos para ver el terreno y así decidir si se haría una propuesta para comprarlo, a pesar de haber inquietudes por la irregularidad de las dimensiones, y porque era ejidal, los hermanos estuvieron de acuerdo que la ubicación era excelente y que con un buen diseño arquitectónico se podía adaptar para una iglesia. Unas semanas después de haber orado cité al dueño del terreno en mi casa para llegar a un acuerdo sobre el precio y las condiciones de pago, el señor Pedro Martínez y su esposa Karla llegaron esa noche a mi casa, y antes de hablar del terreno tuve el gozo de guiarlos a Cristo, ellos se comenzaron a congregar y en los próximos meses, catorce familiares suyos fueron salvos y se añadieron a la iglesia. Se acordó que pagaríamos $171,000 pesos o $57,000 dólares por el terreno de 2000 m2 ubicado en la colonia Garita de Jalisco, el pago se distribuiría en cuatro meses, con tres mensualidades de $50,000 pesos, y el último mes se pagarían $21,000 pesos. Ya se contaba con el primer pago porque desde el comienzo de la iglesia habíamos juntado dinero para la compra de un inmueble, pero no teníamos para los próximos tres pagos. Los hermanos estaban muy motivados y comenzaron a dar ofrendas para la compra del terreno; además tuvimos bazares, vendimos comida, todos sacrificamos, mandé cartas a las iglesias estadounidenses que nos habían sostenido y la mayoría enviaron ofrendas que sumaron $12,000 dólares. Con mucho esfuerzo se dieron los pagos de $50,000, aún quedaba el último pago de $21,000 pesos. Como dimos la tercer mensualidad dos semanas después de la fecha pactada, nos quedaban dos semanas para juntar $21,000 pesos o $7,000 dólares. Todos estábamos gastados y las cuentas estaban en ceros, nuestro único recurso era Dios, por ello cité a la iglesia a una noche de oración el viernes previo al lunes, en el cual teníamos que hacer el último pago. Llegaron unos 150 hermanos y oramos desde las 8:00 pm hasta las 4 am, fue precioso ver la fe de la iglesia y escuchar las oraciones y súplicas para que el Señor hiciera un milagro. El domingo tomamos ofrendas y el total que entró para el pago del terreno fue 19,500 pesos ($6,500 dólares), faltaban $1,500 pesos o quinientos dólares. El lunes en la mañana le rogué al Señor que enviara lo necesario para hacer el pago a las 3:00 pm, después de orar me fui a la oficina para esperar que alguien llegará con una ofrenda especial, cerca de medio día le llamé a Karen para preguntarle si había llegado el correo, y me dijo que sí, le pedí que revisara las cartas y había llegado un cheque de $500 dólares, procedente de una Iglesia Bautista en Marion, Iowa. ¡Dios había contestado!, había sido propicio una vez más a nuestra necesidad, por eso alabé al Señor y le di gracias.

En 1994 nos dedicamos a comenzar más rutas de camiones y seguimos creciendo, pronto el local en la bodega de la familia Cavazos no era suficiente, necesitábamos más espacio para la iglesia infantil y las clases para niños. Nos dimos cuenta de que se había desocupado el taller mecánico enfrente del lugar donde nos congregábamos, hicimos trato con el dueño y rentamos el local, cambiamos el auditorio principal al taller y dejamos a los niños en la carpintería. Gracias al Señor se siguieron convirtiendo más familias numerosas como la familia Ramírez, la familia Sosa, y otras más. También empezamos a tomar ofrendas para la construcción, y con la dirección del Arquitecto Gilberto Alba, empezamos elaborar los planos arquitectónicos de nuestro edificio. Una noche mi primo David Calvillo nos invitó, a Karen y a mí, a cenar y ahí conocimos a María Dolores Sosa, esa noche ella recibió a Cristo como su Salvador. Unos meses después de haberla conocido ella se dio cuenta que estábamos buscando otro edificio porque la iglesia seguía creciendo, me llevó a conocer un edificio de cuatro pisos en la calle Himno Nacional, la construcción solamente estaba en obra negra, no tenía ni ventanas ni puertas. Ella ofreció prestarlo el tiempo que lo necesitáramos mientras construíamos el edifico en la Garita, tuvimos que poner la instalación eléctrica, las ventanas y hacer divisiones de madera para acondicionar el local para poder tener cultos. A mediados de 1994 nos cambiamos al edificio en Himno Nacional y al principio de 1995 comenzamos la construcción de nuestro actual edificio.

En agosto, tuvimos que rentar una casa frente a la iglesia, porque tuvimos que abrir dormitorios para doce estudiantes que ingresaron en nuestro Instituto Bíblico de pueblos fuera del Estado, y un lugar para comenzar la escuela cristiana. Desde que comenzamos la iglesia tenía en mi corazón el deseo de abrir una escuela cristiana, para ofrecerle a los hermanos la oportunidad de impartir a sus hijos una educación basada en principios bíblicos, a cargo de maestros cristianos. Mi primo hermano Roberto Ramos Salazar, que acababa de graduar de un Colegio Bíblico, regresó para ayudarme como asistente de pastor, le compartí la carga de comenzar una escuela cristiana y él estuvo dispuesto a organizar la escuela y a realizar todos los trámites necesarios ante la Secretaria de Educación Pública. La colaboración de la maestra Eva Ramírez fue invaluable para la apertura de la primaria, en agosto de 1995 se abrieron las puertas del Colegio Particular Maranata. la escuela ha sido una gran bendición a la membresía de la iglesia y un instrumento para que familias sean salvas, el hermano Víctor Guel la hermana Iracema Sauceda y la hermana Irene Velázquez han colaborado en la dirección de la escuela con mucha bendición y éxito.

Después de siete meses de construcción se había logrado terminar dos pisos del edificio nuevo, pero los recursos económicos se habían agotado y los hermanos estaban totalmente gastados; además la economía del país era inestable porque se especulaba una devaluación significativa del peso mexicano y con ello una inflación severa; se tomó la decisión de parar la construcción. Pero como ya se habían construido dos pisos, pudimos usar el edificio para dormitorios y clases del Instituto Bíblico, porque ese agosto ingresaron más de cuarenta alumnos, invité al misionero Jaime Campana para que me ayudara como Maestro y Director del Colegio, también mi suegra; Marylou Kappenman vino de Estados Unidos para ayudar en la administración de este. Una tarde estaba pensando en cómo recaudar fondos para la construcción, pensé en apartar la ofrenda suelta de los cultos de los miércoles, pero al orar sobre esa opción el Señor me mostró que mejor las apartara para la obra misionera, Dios puso en mi corazón que si nosotros como iglesia nos preocupábamos por su obra, Él se encargaría de suplir para la construcción del templo y el siguiente miércoles la congregación tomó la decisión de dar a misiones toda la ofrenda suelta. Pocos días después de la decisión de apoyar más a misiones, recibí una llamada telefónica de Robert Cone, un empresario cristiano, me comentó que él tenía negocios en San Luis Potosí y que me quería conocer; nos pusimos de acuerdo para que conociera nuestro ministerio. El hermano Cone apartó todo un día para estar con nosotros; le mostré la construcción, lo llevé a que conociera la misión en el entronque del Huizache, comió en mi casa y el siguiente día se regresó a Estados Unidos. Cuatro meses después de la visita del hermano Cone, en octubre de ese año, tuvimos nuestra sexta conferencia misionera, le dije a la iglesia, que aunque ya no había fondos para continuar con la construcción, necesitábamos seguir dando ofrendas para apoyar a misioneros; al final de la conferencia se duplicaron las promesas de fe para la obra misionera. El 17 de diciembre, el día de mi cumpleaños, me llamó mi mamá, no solo para felicitarme, sino para decirme que Robert Cone había enviado una ofrenda de $100,000 dólares para la construcción de nuestro edificio. Con gran gozo le anuncié a los hermanos de la ofrenda, recalcándoles que Dios había honrado nuestra decisión de invertir primero en la extensión del evangelio. Aunque la economía de México se había desplomado por la devaluación del peso y por el alza monumental de los intereses bancarios, en enero de 1996 reiniciamos la construcción de nuestro inmueble, por meses nuestra construcción fue la única obra significativa en todo la ciudad de San Luis Potosí; fue testimonio de la fidelidad y bondad de Dios para con nosotros. Finalmente en diciembre de 1996, nos mudamos a nuestro edificio, y aunque la construcción estaba en obra negra, nos gozamos y le dimos gracias al Señor por su buena mano, tuvimos un culto de dedicación al cual asistió el hermano Robert Cone. Quiero hacer mención que la arquitectura del edificio es conocida a nivel internacional por su hermosura, por lo cual le doy gracias a Dios por la colaboración del arquitecto Gilberto Alba, un varón que ha sido fiel por muchos años.

Al comienzo del año 1995, empezamos a orar por un asistente de pastor para que me ayudara en la obra del ministerio, la asistencia de la iglesia había rebasado las 400 personas y la carga de trabajo estaba en aumento, ya habíamos considerado un buen siervo pero no hubo paz ni aceptación de los hermanos. En el mes de junio estaba en un vuelo, de camino a predicar en Palenque Chiapas con el misionero Noé Carrillo, y durante el viaje vino una carga y un deseo muy grande de pasar a visitar al misionero Jorge Rocha que estaba sirviendo en un pueblo cerca de Villa Hermosa. Llegando a dicha ciudad le pregunté a Noé si había tiempo de ir a ver a Jorge, me dijo que sí, pero al salir de la ciudad hacia Nacajuca, el camino estaba cerrado porque había un paro político, el hermano Carrillo me sugirió que nos regresáramos, pero le dije que dejáramos la camioneta estacionada al lado de la carretera, que camináramos o que tomáramos un taxi, porque a cómo diera lugar, tenía que ver a la familia Rocha, y así lo hicimos. Cuando llegamos a la casa de la familia Rocha, estaban muy sorprendidos por nuestra visita inesperada; los hermanos se deshacían por atendernos; después de comer, le comenté al hermano Jorge que necesitaba hablar con él a solas y salimos de su casa, le dije que los veía muy cansados y cargados y que sentía de parte del Señor decirles que tomaran un año sabático de la obra y que se fueran a San Luis Potosí a servir en nuestra iglesia. Él comenzó a llorar y con lágrimas me explicó que tenía semanas orando y diciéndole al Señor, que si quería que salieran de Tabasco y dejaran la obra, que un pastor con su misma visión misionera, con quien pudiera trabajar, fuera a su casa y lo invitara a servir en su iglesia, también se llenaron de lágrimas mis ojos, porque sabía que el Señor me había enviado a hablar con el hermano Jorge, y que había contestado su oración junto con la nuestra. Ocho meses después, en 1996, la familia Rocha se mudó a San Luis Potosí a servir a Dios junto con nosotros ¡Bendito sea el Señor!

El año 1997 fue un año de mucho crecimiento, la asistencia aumentó de unos 450 a 700 personas cada domingo, los varones nos reuníamos los sábados en las mañanas a orar, y también empezamos a tener reuniones de oración con toda la congregación el último viernes de cada mes, comenzando a las 7:00 pm hasta la media noche, Dios bendijo y muchas familias fueron agregadas a la iglesia. El 4 de marzo de 1998, un miércoles a las 5:30 am, salimos cinco varones y yo a una conferencia en Saltillo, viajábamos en una minivan Ford, la cual conduje hasta la ciudad de Matehuala; donde paramos a cargar combustible y a comprar café con pan. Como quería descansar, leer mi Biblia y repasar mis notas, le pedí al hermano Armando Faz que manejara, y yo me senté en el asiento de atrás del lado derecho de la camioneta junto a Felipe Salto. Cuando llegamos al kilómetro 58 de la carretera 57 de Matehuala a Saltillo, un camión invadió nuestro carril y nos impactó. El chofer, Armando Faz murió con el impacto, Gabriel Martín del Campo que venía sentado en asiento de enfrente, se había puesto su cinturón de seguridad unos cinco minutos antes del accidente, pero con el golpe perdió el conocimiento y se quebró su brazo izquierdo. Truit Suhl, misionero que tenía cinco semanas de haber llegado a México, estaba sentado atrás del chofer salió de la camioneta por el impacto, estuvo vivo por dos horas tirado abajo de un huizache esperando que llegara la ambulancia, pero llegando al hospital falleció. Jesús Juárez era médico y tenía un año de convertido, Felipe Salto trabajaba en la iglesia y era estudiante del Colegio, ambos fueron proyectados fuera de la camioneta y murieron instantáneamente. Yo me golpeé en el techo y contra Felipe, quien estaba a mi lado, terminé inconsciente entre dos asientos en el piso de la camioneta, como la ambulancia se tardó en llegar, el hermano Gabriel le pidió al Federal que me llevara al hospital en Matehuala, desperté en urgencias pensando que había estado soñando. Nuestras vidas y amada iglesia fueron profundamente conmovidas y cambiadas por esta tragedia; muchos varones dedicaron sus vidas al Señor y los hermanos se unieron en amor, también puedo dar testimonio que después del accidente Dios derramó su mano de bendición a nuestro ministerio y congregación, los siguientes años nacieron los ministerios de la Preciosa Semilla, la Casa Hogar, Avance Misionero e iglesias en Altamira, en Cancún y en muchos otros lugares.

Unos tres meses después del accidente en un vuelo de avión de la Ciudad de México a Chicago, estaba leyendo la biografía del pastor Charles Spurgeon, un siervo de Dios grandemente usado en Londres para pastorear una gran iglesia entre los años 1840 a 1880. Leí que su iglesia tenía orfanatorios y que muchos de sus niños que habían crecido en su ministerio llegaron a ser siervos de Dios. Dejé de leer y con un corazón conmovido le pregunté al Señor si quería que se comenzara una casa hogar en San Luis Potosí, pero le pedí que me mostrara en una manera que no hubiera duda que era su voluntad. Dos semanas después de haber llegado de mi viaje a Chicago, una querida hermana llamada Angélica, me comentó de cuatro niños cuyos padres habían muerto y que no había absolutamente nadie que los cuidara, me preguntó si nosotros los podíamos recibir en nuestra iglesia; en ese momento recordé mi oración y le dije a la hermana que los ayudaríamos. El siguiente domingo el pastor Jorge Rocha predicó del pasaje de Jeremías 5:28 que dice “… la causa del huérfano… y la causa de los pobres no juzgaron”, exhortó a tomar la responsabilidad de cuidar a los huérfanos, se tomó una ofrenda especial para el comienzo de nuestra Casa Hogar Betesda; esa semana se recibieron a Paty, Manolo, Mary y Manuel Escobar Barrientos. El hermano Ricardo Perez y su esposa Viridiana abrieron sus corazones a la necesidad de los niños y nos ayudaron a comenzar la Casa Hogar. Desde entonces se han atendido a más de 600 niñas y niños, la mayoría han recibido a Cristo como su Salvador, y muchos han experimentado un cambio total, por el amor de Dios que se les ha mostrado, incluso hay algunos que están en el ministerio sirviendo al Señor de tiempo completo. El hermano Manuel Díaz, su esposa Tere y su amada familia, han servido en la dirección de este ministerio por los últimos doce años; su amor y su dedicación han sido de grandísima bendición, gracias a su liderazgo y a las hermanas que trabajan con los niños, la Casa Hogar Betesda es más que un orfanatorio; es una familia cristiana.

En diciembre de ese año, fui invitado a participar en una conferencia de misiones en la Iglesia Bautista Monte Abarim en Cuernavaca, Morelos. Estando en la conferencia el misionero Steve Zeinner, de la Preciosa Semilla en El Paso Texas, me pidió si nuestra iglesia podía comenzar un ministerio de la Preciosa Semilla en México, me explicó que al principio seríamos un centro de distribución de literatura, folletos, Juan y Romanos, y que con el tiempo podríamos imprimir la Palabra de Dios. Después de hablar con el hermano Zeinner y dejarlo en la iglesia, estacioné el vehículo debajo de una jacaranda y pasé un tiempo en oración. Nunca se me había ocurrido que nuestra iglesia pudiera tener parte en imprimir y enviar la Palabra de Dios a aquellos que no la tienen; en oración tomé la decisión de guiar a los hermanos a comenzar este maravilloso ministerio; entendí que era un privilegio sublime tener parte en la impresión y en la distribución de las Sagradas Escrituras. Bajo la dirección del pastor Jorge Rocha la Preciosa Semilla ha impreso cerca de catorce millones de folletos con el mensaje de salvación, cientos de miles de Juan y Romanos en español y en otros idiomas. Se ha enviado literatura a todo México, Guatemala, España, Estados Unidos de América, Myanmar, Francia, Panamá, Canadá y Ghana.

Nuestra conferencia anual de misiones es muy esperada por la iglesia, cada año tomamos mayor responsabilidad en apoyar a misioneros y hacer más por la causa del evangelio, en el año 2018 más de 1100 hermanos se comprometieron a participar en la ofrenda “promesa de fe” para apoyar a los 176 misioneros que ayudamos económicamente. La conferencia que tuvimos en junio de 1999 fue inolvidable, invitamos al misionero Steve Volante quien estaba sirviendo en Ghana, África, compartió el testimonio de la muerte de su esposa y predicó mensajes poderosos que hasta la fecha recordamos, además hizo una invitación, como el llamado del varón macedonio, a que enviemos misioneros para ir y ayudarle a alcanzar el continente africano con el evangelio, algunos varones aceptaron el reto y actualmente hay misioneros mexicanos que están predicando el evangelio en ese continente tan necesitado. Unas de mis peticiones de oración ha sido que como iglesia se impacte a nuestra ciudad con el evangelio, por ello a principios del año 2000, se hicieron planes para tener un culto especial en el Auditorio Miguel Barragán, la meta era llenarlo y predicar el evangelio a miles de personas, la campaña se llamó “Cristo es la respuesta”, imprimimos 130,000 libros de Juan y Romanos con la invitación del evento y los distribuimos en toda la ciudad. El día del culto llegaron cerca de 2500 visitantes, casi se llenó todo el auditorio, y gracias al Señor hubo una hermosa respuesta a la predicación de la Palabra de Dios, algunas 500 personas atendieron a la invitación hecha por el pastor Luis Parada, salieron de su lugar y bajaron a la cancha donde había hermanos de la iglesia que los guiaron a Cristo, también esa noche docenas de personas fueron bautizadas. Realizamos el evento en los siguientes dos años, y aunque no fue tan concurrido como el primero, cientos de personas fueron salvas, incluso personas llegaron a la iglesia buscando ayuda espiritual porque habían leído algún anuncio del evento Cristo es la respuesta en diversas partes de la ciudad.

El 2001 fue un año con muchas pruebas y dificultades familiares y personales, pero el Señor nos dio abundante gracia y a pesar de fracasos y luchas, la iglesia siguió creciendo. En agosto de ese año tuvimos nuestra primera conferencia de Fuegos de Evangelismo, recuerdo el último mensaje de la conferencia que predicó el pastor Elmer Fernández invitando a personas a rendir sus vidas al servicio de Dios, al ver a docenas de jóvenes y adultos de nuestra iglesia rendir sus vidas al Señor, pensé que a pesar de las luchas que habíamos pasado, todo había valido la pena.

Hay una relación inseparable entre lo que vive la familia pastoral y lo que sucede dentro de la iglesia, porque el estado espiritual y moral del pastor y su familia influye en el cuerpo de Cristo. Los siguientes años (del 2001 al 2005) fueron muy difíciles para mi familia y para la iglesia; perdimos nuestro testimonio como familia y los hermanos sufrieron mucho al vernos batallar. Aunque gente seguía siendo salva y la iglesia crecía, había mucho dolor en nuestro corazón. En agosto del 2004, por causa de problemas familiares causados principalmente por mis fallas como padre y después de haber orado por meses con Karen, decidí ofrecer mi renuncia como pastor a la iglesia; ambos entendíamos que el nombre del Señor y el testimonio de su Palabra eran más importantes que nuestro ministerio. Fue muy doloroso para mí, pensar que mi familia fuera tropiezo a los preciosos hermanos, le dije a la congregación que había fallado como padre y por lo cual sentía que era mejor renunciar a ser su pastor por causa del testimonio del Señor y su Palabra. Les expresé mi sentir por todas las familias que estaban criando a sus hijos con la enseñanzas de la Biblia y que no quería lastimarlos ni serles de mal testimonio, al término de mis palabras, los hermanos Jorge Rocha y Noé Díaz subieron a la plataforma y le pidieron a la iglesia que no aceptara mi renuncia, que mejor oraran por nosotros para que el Señor obrara en nuestra familia. Todos los hermanos estuvieron de acuerdo de que no dejáramos la iglesia, y para mostrar su voto de iud nnza, al despedir el culto ni una persona salió, todos pasaron al frente a abrazarnos a Karen y a mí, para confirmar su apoyo y amor; hubo muchas lágrimas y expresiones de ánimo y consolación. Entendí que solo Dios podía obrar en mi familia y librar a nuestra iglesia de sufrir daños irreparables, por ello unas semanas después, le pedí a todos los varones que servían a mi lado que nos juntáramos a orar todos los miércoles en mi casa de la media noche hasta las dos de la mañana, fielmente nos reunimos por más de un año a interceder por mi familia y por la iglesia; el Señor fue propicio; obró en la vida de mis hijos, me cambió a mí como padre y como pastor, y protegió a nuestra iglesia.

Al comienzo del 2006, Clayton Reed me invitó a acompañarlo a un viaje a las Filipinas, Él había comenzado un ministerio llamado Global Church Planters, por medio del cual ayudaba financieramente a comenzar iglesias en las Filipinas y en México; él ayudó a 25 graduados de nuestro Colegio a iniciar iglesias, tuve el privilegio de conocer el ministerio de Rick Martin y fui grandemente impactado por su visión de llevar el evangelio a toda criatura en ese gran país y de comenzar iglesias en todas sus islas. En el viaje de regreso le pedí al Señor que me mostrara como hacer lo mismo en nuestra iglesia, llegando a casa y con la ayuda del hermano Alfredo Díaz, quien era el pastor de jóvenes, comenzamos Avance Misionero, un ministerio diseñado para impulsar la obra misionera de México a todo el mundo. Se iniciaron escuelas de misiones para enseñar a pastores cómo tener un programa misionero, se han realizado conferencias misioneras en 216 iglesias, motivándolas a apoyar con oraciones y ofrendas para enviar a siervos de Dios a predicar el evangelio. También se formaron equipos misioneros para ayudar a comenzar iglesias en otras partes del mundo, hasta junio del 2019, se ha tenido parte en comenzar 26 iglesias en México y en Latinoamérica, se ha predicado el evangelio a más de 25,000 personas, de las cuales unos 17,000 han sido salvos.

El evangelista Azael García, miembro de nuestra iglesia, me ayudó a comenzar Avance México en agosto del 2008, un ministerio dedicado a llevar el evangelio a todo el estado de San Luis Potosí y a todo México, con la meta de comenzar iglesias en lugares donde hubiera una mayor respuesta al evangelio, se han comenzado catorce iglesias, cuatro en el estado y diez fuera de San Luis Potosí, se le ha predicado el evangelio a más de 25,000 personas.

En febrero del año 2005 se realizó el primer Rally Juvenil, por siete años tuvimos el gozo de colaborar con este ministerio usado por Dios para la salvación de miles de personas en nuestra ciudad, el ministerio se llama Harvest Rallys y está dedicado a alcanzar a jóvenes con el evangelio en los Estados Unidos. Los hermanos Robert Cone y Mark Gillen lo trajeron a varios lugares en México y fueron grandemente usados por Dios. El grupo de Harvest Rallys traía un tráiler lleno de equipo, con una carpa para tres mil personas, diversos juegos de destreza y todo lo necesario para tener cultos evangelísticos, nunca olvidaremos el amor y la bendición que estos preciosos hermanos fueron a todos nosotros. Por varios años el hermano Jesús Salazar, en conjunto con Retomando el Valor, invitó a escuelas secundarias y preparatorias a participar en los Ralis Juveniles, con el motivo de exponer sobre valores, un año asistieron aproximadamente tres mil estudiantes, los cuales escucharon el evangelio y muchos fueron salvos.

Recuerdo que el sábado siguiente las rutas de nuestra iglesia trajeron camiones llenos de gente, ese día tuvimos una asistencia de 4500 personas, y gracias a Dios cientos fueron salvos y bautizados. Al ver la necesidad de tener una voz cristiana en el gobierno y en las escuelas seculares, en el año 2006 se comenzó Retomando el Valor, una sociedad civil diseñada para difundir valores cristianos y organizar campañas en espacios públicos. Por la gracia de Dios, a través de esta sociedad civil se la ha predicado el evangelio a aproximadamente doscientas mil personas.

Después de haber visto que familias cristianas también sufren con problemas de adicción a las drogas o al alcohol, en enero del 2011 abrió sus puertas nuestro ministerio Monte de Paz; que está dedicado a rehabilitar a varones y jóvenes cristianos que tienen problemas de adicciones. El hermano Víctor Navar y su amada esposa Clara, que ya está con el Señor, nos ayudaron a establecer este precioso lugar. Por la gracia de Dios muchas personas han conocido a Cristo y cientos de varones y jóvenes han sido transformadas por el poder del Señor, hoy en día el hermano Aurelio Guerrero y su preciosa familia continuan sirviendo en este ministerio con mucha entrega y sacrificio.

No se puede escribir lo que Dios ha hecho en nuestra iglesia sin hacer mención del ministerio de Rutas, ministerio dedicado a cumplir con la gran comisión. Desde 1990 comencé a tocar puertas en ciertas áreas de ciudad, predicando el evangelio e invitando a personas para ir a la iglesia, la bendición de Dios causó que se tuviera que proveer transporte para los cultos, a las personas que habían sido salvas. Gracias al Señor que por medio de las Rutas han llegado miles de visitantes a la iglesia y otros cientos de miles han escuchado el evangelio y sido salvos. Actualmente cerca de 600 hermanos llegan regularmente en las rutas a los cultos, aun se han establecido cuatro iglesia en la ciudad, que comenzaron como rutas de evangelismo.

La gran mayoría de los pueblos del mundo no tienen la Biblia en su idioma y cuando el hermano Rocha me propuso comenzar una Escuela de Traductores, supe que el Señor nos estaba guiando a hacerlo, con la colaboración del hermano Dante González y el apoyo del Colegio Bíblico, se iniciaron clases en la Escuela de Traductores en agosto del 2012, por la gracia de Dios hay graduados que están trabajando en proyectos de traducción para pueblos indígenas.

En junio de 2013, nuestro hijo Aaron partió con el Señor, no hay manera de expresar el agradecimiento que hay en el corazón de mi familia para con toda la iglesia, todavía puedo recordar las muestras de amor, los abrazos y la generosidad que tuvieron para con nosotros. Dios ha permitido que como familia e iglesia seamos probados, pero hemos experimentado su gracia y su obra de amor en nosotros, no hay duda de que el Señor ha bendecido a esta congregación con un corazón muy especial para su obra y para con sus siervos.

Como pastor me llena de gozo ver a hermanos involucrarse en la obra de evangelismo, y siempre les he dado mi apoyo. La hermana Ángeles Arias me propuso comenzar la Sociedad Médica Cristiana, con el fin de realizar brigadas médicas en la ciudad, este ministerio provee ayuda médica a personas en zonas marginadas con el fin de presentarles el evangelio, desde su inicio se han realizado 112 brigadas, han sido atendidas 6,620 personas y se les ha presentado el evangelio a más de cinco mil, de las cuales la mayoría han sido salvos.

Unas de las bendiciones más grandes que el Señor nos ha dado es que actualmente hay 127 personas sirviendo a Dios de tiempo completo, siervos que fueron salvos o crecieron espiritualmente en nuestra iglesia; varones que son pastores, misioneros, evangelistas, asistentes de pastor; hermanas que son esposas de pastor, de misionero o de evangelista, maestras de escuelas cristianas, hermanas que sirven en una iglesia. Dios ha hecho más de lo que pensé posible y mucho más de lo que he pedido, ¡a Él sea todo la honra y toda la gloria!

Mi corazón está lleno de agradecimiento a nuestro gran Dios por lo que ha hecho durante estos treinta años, actualmente hay una membresía fiel de más de 2,500 hermanos. Como su pastor no hay manera en que yo pudiera haber hecho todo lo que se ha hecho sin el apoyo y sacrifico de mi querida esposa Karen, verdaderamente ella ha pagado un precio mayor, ha perdido su salud y tiene un hijo sepultado en esta amada ciudad. Ella también ha servido a la iglesia con todo su corazón y ha sido usada para ser de grandísima bendición, nunca podré pagarle a mi esposa todo lo que ella ha hecho para ser de bendición a mí, a mi familia y a nuestra preciosa iglesia. A mis hijas Raquel y Sarah les debo mucho más de lo que la gente sabe, ellas también pagaron un precio y han sido de inspiración y bendición constante a mi vida y ministerio. La obra del ministerio que se ha logrado en nuestra iglesia y a través de ella todos estos años, solo ha sido posible por los siervos de Dios que me han apoyado, soy deudor a todos ellos por su fidelidad e incansable apoyo y trabajo; con todo mi corazón les doy las gracias por todo lo que han hecho por el Señor, por mí y por la iglesia, en el cielo recibirán la recompensa por toda su labor de amor. Finalmente ustedes, iglesia local, el Señor ha sido fiel a añadir a esta congregación a hermanos y familias preciosas, que han sido fieles en escuchar la Palabra de Dios, que han servido al Señor y hecho la obra del ministerio, que han diezmado y ofrendado con sacrificio, han apoyado mi liderazgo y han sido pacientes conmigo y mi familia, y sobre todo han orado unos por otros. Esta amada iglesia ha sido bendecida por el Señor, y debemos seguir adelante haciendo su voluntad hasta que Cristo venga o nos llame a su presencia ¡Demos toda la gloria a Dios por treinta años de su fidelidad y misericordia!